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La falta de presupuesto para el mantenimiento de la alhambra abre el debate

Imagen desde el aire de la Alhambra

El conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife se enfrenta a uno de sus desafíos más críticos debido a una prolongada asfixia presupuestaria que está comprometiendo sus labores esenciales de conservación y restauración. A pesar de registrar cifras récord de visitantes y generar importantes ingresos de forma constante, el retraso crónico en la transferencia y ejecución de los fondos autonómicos destinados al mantenimiento ordinario ha comenzado a pasar factura al estado físico de los palacios nazaríes. Técnicos, restauradores y colectivos dedicados a la protección del patrimonio histórico andaluz han manifestado su creciente preocupación ante lo que consideran un abandono institucional que ralentiza intervenciones urgentes en las yeserías, los alicatados y, especialmente, en los complejos sistemas hidráulicos que nutren los jardines del Generalife. El deterioro, que en un principio afectaba de manera aislada a zonas secundarias del recinto fortificado, empieza a ser visible en espacios de tránsito prioritario, donde la falta de personal especializado y la congelación de los contratos de mantenimiento preventivo impiden actuar a tiempo contra los efectos de la humedad y la erosión medioambiental.

Desde el patronato que gestiona el monumento se reconoce de forma interna que las partidas actuales resultan insuficientes para cubrir un plan de blindaje patrimonial acorde a las necesidades de una estructura tan sensible, cuya fragilidad constructiva exige una monitorización diaria que hoy se encuentra bajo mínimos. Los expertos señalan que el modelo actual adolece de una excesiva burocratización que retiene el flujo financiero necesario para la contratación rápida de artesanos, canteros y especialistas en conservación de materiales milenarios. Mientras las quejas de los usuarios por el estado de conservación de algunos pabellones aislados y torres de la muralla ganan peso en los foros culturales, la comunidad científica advierte de que retrasar las inversiones en este tipo de monumentos multiplica exponencialmente los costes futuros de reparación, transformando problemas de mantenimiento básico en fallos estructurales graves. En este escenario de parálisis financiera, las llamadas a una revisión del sistema de reparto de los ingresos de las taquillas se intensifican, exigiendo que se garantice un porcentaje fijo e intocable para la preservación inmediata del legado nazarí antes de que los daños en el monumento más emblemático de Granada resulten irreversibles.